“La Morenita” o “Little brunette” de Emilio Murillo, una joya musical con raíces afrocolombiana

Por Moraima Salom Villalba

El compositor Emilio Murillo Chapul (1880-1942), llamado “el apóstol de la música colombiana”, viajó a New York en 1910, allí grabó el Himno Nacional y otra serie de piezas entre ellas “La Morenita” conocida en el círculo neoyorquino como “Little brunette”, un aire de danza para piano con arreglos de William Christopher O’Hare y fecha de publicación 1911. Grabada también con orquesta y la voz soprano femenina, en español, de Emilia Vergeri en New Jersey 1910.

Diez años después en la remota de San Petersburgo, conocida también como Petrogrado, ciudad de Rusia, fue ejecutada en el piano “La Morenita” – registra una noticia de aquellos días –  y “los rusos se entusiasmaron extraordinariamente con esta música que creyeron fuera una nueva interpretación de los aires populares moscovitas”. Termina la noticia con la sugerencia de un estudio para conocer si verdaderamente existe alguna semejanza “entre la música popular rusa y la música de nuestras razas autóctona”.

Daniel Zamudio (1885-1952), otro de los compositores colombianos, coincidió en uno de sus textos sobre esta materia, en el sentido de reunir datos, estudiarlos, hacer un análisis comparativo en relación con otros pueblos lo que sería asunto interesante tanto para el músico como para el historiador puesto que, con el descubrimiento quedó incluida nuestra música dentro de la americana.

En marzo de 1942 Murillo recibió un telegrama de las Emisoras Unidas de Barranquilla que decía: ‘Esperamos que nos diga si puede venir a cooperar con estos estudios para formar las Joyas del Folklore del Atlántico’.

La respuesta de Murillo a esta invitación fue: ‘Si’. ‘Hace años que vengo sosteniendo que en nuestras costas se ha desperdiciado un enorme caudal de música afrocolombiana. Puedo mostrar un ejemplo, con el tema de La Morenita (Little Brunette) que figura en millones de copias que todo colombiano habrá oído en Nueva York, y no es más que un tema enviado a este prójimo, por el doctor Manuel F. Obregón, exgobernador de Bolívar, y extraído por él – como otros tantos que me ha enviado – de los bailes populares de la costa’. El trabajo se haría en colaboración con las hermanas Altamar y la Orquesta Víctor. Sin embargo, Murillo murió en agosto del mismo año.

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