Qué está pasando con las finanzas y las prioridades de Cartagena? 

Por. Cesar Anaya 

Líder social y político 

Cesar Anaya, líder social y político

La siguiente reflexión surge del amor profundo por Cartagena y el deseo de ver una ciudad más eficiente y justa. A pesar de los esfuerzos de la actual Secretaría de Hacienda, que está haciendo una gestión destacable, el desempeño fiscal del distrito sigue estando muy por debajo del que debería alcanzar una ciudad con el tamaño y la importancia económica de Cartagena. La realidad es preocupante: nos encontramos en una categoría de riesgo fiscal que no se corresponde con el PIB de la ciudad, e incluso estamos por debajo de ciudades como Ibagué.

Frente a este panorama, la decisión de **sobrecargar la deuda pública** resulta alarmante. Necesitamos analizar con cuidado las finanzas distritales, asegurándonos de que los recursos se destinen a proyectos que verdaderamente **transformen la ciudad** y reduzcan las profundas brechas sociales. La inversión pública debería estar dirigida a proyectos con impacto social, económico y medioambiental, priorizando el desarrollo sostenible y el bienestar de toda la población. Sin embargo, la gestión actual parece repetir un esquema ya conocido: obras pensadas más en el beneficio de sectores determinados( monopolios) que en la mejora del tejido social.

Ejemplos recientes de esto son el **Túnel de Crespo, viaducto y protección costera entre otros, que si bien responden a necesidades puntuales, no generan un impacto social humano positivo. Estas obras, además, fueron financiadas en gran parte con recursos del gobierno nacional. En contraste, los proyectos priorizados por la actual administración dependen en gran medida de los recursos locales, es decir, de los impuestos que todos los cartageneros pagamos.

En este contexto, es válido preguntarse: ¿Están alineadas estas inversiones con las verdaderas necesidades de la ciudad? Algunos proyectos en marcha, como el **Malecón de Bocagrande, el intercambiador de la Carolina, el complejo de Chambacú, el corredor de carga y el embarcadero de las islas**, ¿responden realmente a las demandas más urgentes de la ciudadanía?

**Proyectos olvidados y prioridades equivocadas**  

Es inaceptable que iniciativas esenciales para el desarrollo de Cartagena estén relegadas. Un ejemplo claro es la terminación de los **10.7 km de la vía perimetral**, una obra que, además de mejorar la movilidad, contribuiría a la protección de la **Ciénaga de la Virgen**, un ecosistema vital para la ciudad. Este proyecto podría ofrecer una solución integral: detener las invasiones que amenazan la ciénaga, dignificar la vida de más de **200.000 personas** que actualmente viven en condiciones de pobreza extrema y optimizar el transporte público.

Otro tema crítico es la falta de avances en la implementación del **transporte acuático**, anunciado por la administración el pasado 2 de febrero, con la promesa de un modelo listo en marzo y una prueba piloto en julio. Sin embargo, esta iniciativa sigue sin materializarse. Asimismo, la ausencia de un **Plan Maestro de Drenajes Pluviales** es preocupante, pues Cartagena necesita urgentemente mitigar los efectos de las inundaciones, al igual que debe fomentar la inversión en **deporte, cultura y educación**, pilares fundamentales para el desarrollo social.

**Una ciudad más justa y equitativa es posible**

No se trata de estar en contra del desarrollo ni de oponerse a la administración. Queremos una ciudad más equilibrada, que gestione con responsabilidad sus recursos y priorice las necesidades más apremiantes de los cartageneros. Es indispensable **optimizar las obras públicas**, evitando gastos innecesarios como la destrucción de andenes, bordillos o estructuras que aún están en buen estado.

El destino de los **428.408 millones de pesos** asignados a la terminación de la vía Perimetral, dentro del marco del préstamo de **1.5 billones de pesos** debe ser ejecutada de manera urgente. Es una oportunidad única para hacer realidad esta anhelada obra, que verdaderamente impacten la vida de las comunidades circundantes. La comunidad espera que esta vez las inversiones se realicen pensando en el bienestar colectivo y no en intereses particulares.

Es momento de que Cartagena deje de repetir los errores del pasado y construya un futuro sostenible e inclusivo para todos. La visión de una ciudad con prosperidad social humana, no sea solo un ideal: es una responsabilidad que debemos asumir con urgencia.

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